El proyecto de remodelación del área de la recepción de Blanco Recoleta estuvo a cargo del diseñador industrial Rodrigo Bravo y su equipo. El objetivo era respetar el patrimonio arquitectónico industrial del lugar e incorporar elementos prácticos y funcionales para hacerse cargo de los distintos públicos que hacen uso de este espacio.

Considerada como la primera cara visible, la recepción de Blanco Recoleta recupera hoy todo su esplendor. Su remodelación estuvo a cargo del diseñador industrial Rodrigo Bravo y su equipo, quienes respetaron la historia espacial del lugar y lo combinaron con las necesidades contemporáneas propias del principal acceso al público de la fábrica.

“Es un lugar muy representativo, que en términos estratégicos significa mucho, por lo que había que hacerse cargo de él y lograr que a través del mobiliario y la arquitectura interior se pudiera transmitir el espíritu emprendedor y colaborativo de Blanco Recoleta”, explica Rodrigo.

Foto @mariohans

Materialidades y terminaciones

En el diseño y ejecución del proyecto el uso de los materiales y sus terminaciones también fue un elemento importante a considerar. “Nos gustaba la idea de usar materiales que fueran propios del ámbito industrial, pero no apelando a la historia de lo antiguo, sino viendo qué elementos que existen hoy pudiesen darle un nuevo sentido a todo esto. Un nuevo aire”, explica Bravo.

Un ejemplo de ello es una banca curva con forma de “J”, que está hecha para que se agrupen los niños o cualquier persona que tenga que esperar en la recepción, la cual tiene una terminación zincada, que es un acabado muy industrial pero que al mismo tiempo se ve moderno y atemporal. “Aquí, lo que hicimos fue poner un material en énfasis y tratar de mostrarlo como un argumento estético central”, agrega Rodrigo.

En esa misma lógica, otro de los elementos que se incorporó fue una gran mampara de vidrio que entrega un cierre al espacio. “Es como un telón de fondo”, señala Rodrigo. “La idea era agregar un elemento de suelo a cielo que, por una parte protegiera a la persona que estaba en la recepción, pero que también fuera una pieza protagonista en este lugar”. Para ello, la oficina a cargo de la remodelación diseñó un muro vidriado con una trama de cristales cuadrados con terminaciones biseladas, un material que combina con la arquitectura del edificio y que además genera un efecto óptico interesante y a la vez sugerente.

Iluminación

Para este proyecto, la oficina de Rodrigo Bravo trabajó la iluminación en dos planos. El primero consistió en entregar las condiciones mínimas necesarias para que el espacio funcionara adecuadamente y por otro lado el desarrollo de un hito central que entregara una luz emocional y más dramática.

Con el objetivo de darle coherencia a todo el proyecto para la iluminación general se trabajó, al igual que con la banca curva, con una tubería zincada muy propia del ámbito industrial, y una trama pareja de nodos con ampolletas de bajo consumo.

Para la iluminación más decorativa se desarrolló una “escultura lumínica” que está hecha con neón, un tipo de luz que se utilizaba antiguamente en carteles publicitarios, y que hoy se ve muy poco. “La idea fue tomar este tipo de iluminación semi olvidada y convertirla en un elemento central del espacio. Para la forma trabajamos geometrías muy elementales y sencillas, que entregan continuidad al mobiliario que está presente en el proyecto”, detalla el diseñador.

Un espacio olvidado

Por último, el encargo de remodelación de la recepción también consideró el rescate de un espacio residual, casi olvidado, que por años estuvo cerrado con una puerta y un candado. De acuerdo a Rodrigo era una suerte de antejardín abandonado, al que solo se podía acceder desde el interior. Para recuperarlo se diseñó una puerta corredera muy similar y con la misma trama que la mampara de vidrio trasera, la que permitirá sumar, en un futuro cercano, este ambiente a la nueva recepción. 

Foto @mariohans
PUBLICADO POR: ifblanco
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