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Sagrada es una marca de ropa creada y confeccionada por mujeres y para mujeres que no solo viste el cuerpo sino también el alma. Conversamos con Claudia Poblete, su fundadora, quien nos contó sobre el camino que recorrió para armar este emprendimiento y cómo su llegada a Blanco Recoleta ha sido parte importante de su proceso de reinvención y sanación.

¿Cómo nace Sagrada y qué significa su nombre?

Trabajando para otra marca de ropa de mujer me di cuenta que ya no tenía más opciones de seguir creciendo profesionalmente y decidí empezar a buscar mi propio camino.

Llevaba un par de años practicando yoga y meditación y empecé a hacerme ropa cómoda, con buen calce y suelta para sentir mi cuerpo y estar en conexión con él. De a poco mis compañeras me empezaron a pedir que también les hiciera cosas a ellas. Así empecé de a poco y formé una pequeña empresa familiar con mi mamá, que es mi socia y la encargada del taller.

El nombre nace de un estudio conceptual que hice de los siete días de la creación y me quedé con la idea del séptimo día en mi cabeza, el de la consagración, en donde se bendice todo lo creado y se descansa. Con eso en mente me puse a buscar la palabra correcta para esta nueva marca y así llegue a Sagrada.

¿Cómo ha sido el camino para armar desde cero tu propia marca de ropa?

Sagrada ha sido mi propio camino de sanación. Es un milagro. Si bien siento que todo este recorrido empezó con el yoga y la meditación, con el tiempo se me han abierto otros caminos espirituales que se han conectado con mi trabajo. Empecé con la marca hace más de seis años y ha sido un largo camino de aprendizaje y de conexión con otras mujeres.

Hemos tenido momentos muy difíciles y he estado a punto de cerrar la marca dos veces, pero siempre encuentro una razón para seguir adelante. En eso el yoga y la meditación han sido fundamentales en mi vida. Me mantienen de pie y conectada a un círculo de mujeres fuertes que tiene una energía poderosa.

¿Cómo te ha golpeado la pandemia?

Al principio muy mal. Parte de mi proceso de reinvención, crecimiento y expansión fue entregarle ropa en consignación a varias tiendas en Santiago y en Viña. Con el estallido social y la pandemia todas esas tiendas cerraron, me quedé sin puntos de venta y la situación se puso muy cuesta arriba. Sin embargo había algo que me decía que no tenía que cerrar.

En abril del año pasado, en plena pandemia, una clienta me compró un par de cosas por Instagram, el cual se movía muy poco y no me funcionaba mucho para vender, sino más para mostrar nuestra ropa.

Conversando con ella le conté que quería cerrar. Ella, que era emprendedora igual que yo, me convenció que no lo hiciera y que viera la pandemia como una oportunidad de crecimiento. “Ahora que todos están en sus casas lo único que van a querer es ponerse ropa cómoda”, me dijo. “Este es tu momento”. Y me di cuenta que sí, que era mi momento.

Miré a Sagrada, vi todos sus atributos, a todas las mujeres a las que había ayudado y todo lo que había hecho por mí y decidí no cerrar. Le pedí a las hijas de una amiga que se sacaran unas fotos y las subieran a sus redes sociales y en una semana ya tenía 7.000 seguidores. Desde ahí no hemos parado. Fue un milagro.

¿Cuáles son los planes para Sagrada en el futuro cercano?

Hoy estamos en un proceso de expansión ya que me di cuenta que Sagrada se transformó en una marca referente que no solo viste el cuerpo sino también el alma de las mujeres. Es consciente y entiende que no es sólo para un estereotipo de mujer sino a la medida de sus cuerpos y con ese valor en mente me gustaría transformarla en una marca internacional.

Blanco Recoleta: El lugar donde pertenezco

¿Cómo llegaste a Blanco Recoleta?

Llegué a través de la Ignacia Núñez de Minka, a quien le entrego desde hace un tiempo los retazos de tela como parte de la cadena de valor de Sagrada. Un día le comenté que necesitaba un taller porque estaba trabajando en mi casa y con la cantidad de pedidos que tenía ya no podía seguir ahí. Así me puse en contacto con María José, fijamos una reunión y apenas entré me enamoré del lugar.

¿Qué es para ti Blanco Recoleta?

Literalmente es el lugar de mis sueños. En una de las tantas reinvenciones de Sagrada hice un mapa visionario, porque creo mucho en la proyección de mis sueños, y en él visualice un lugar muy parecido al que tengo ahora. ¡Incluso había un huerto!

Cuando entré a Blanco Recoleta sentí que el alma de Sagrada estaba feliz. Encontré un lugar donde me siento acogida y que está muy en sintonía con los valores de mi marca. Para mi la colaboración es parte fundamental de mi vida y mi empresa y sin ella no veo posible el crecimiento, y aquí se respira colaboración.

¿Cuáles son las principales fortalezas y oportunidades que tiene Blanco Recoleta?

El vínculo y la pertenencia. Nunca había sentido tanto apoyo como acá. Siempre creyeron y confiaron en mi proyecto, se conectaron conmigo desde otro lado, desde uno mucho más humano y cercano. Desde la vereda de “si te va bien a ti, a mi también y a todos los que estamos aquí” y eso me hace sentirme parte de la casa. Me ha hecho sentir que aquí es donde pertenezco.

PUBLICADO POR: ifblanco
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