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Hoy, 18 de junio se conmemora el Día Mundial de a Gastronomía Sostenible, un concepto que nació el año 2016 con el objetivo de crear conciencia para adquirir nuevos hábitos alimenticios que contribuyan no sólo al bienestar de la población mundial, sino también a la protección y preservación de los recursos que provienen de la tierra, para vivir en un planeta más sostenible. Para hablar de ello conversamos con Patricio Calderón, dueño de Mano de Chef, un restaurante que busca promover la producción sostenible de alimentos, ayudar a cuidar el Medio Ambiente y generar el menor impacto posible.

“Desde que tengo el huerto los platos que salen de mi cocina son mucho más amorosos. Están llenos de amor”, señala Patricio Calderón, quien desde el año pasado, en conjunto con la Fundación Mustakis, trabaja en un huerto urbano ubicado en uno de los patios de la plataforma colaborativa Banco Recoleta.

El proyecto nació con la idea de tener un huerto que sustentara el funcionamiento de su restaurante y en donde se produjera al menos el 80% de las verduras y hierbas que necesitan para su cocina.

“La idea es ofrecer una cocina saludable que también cuide el planeta” señala el chef. Entre sus características está el uso de productos orgánicos, el consumo local y una gestión adecuada de sus desechos. ¿Su filosofía? Mantener un equilibrio para que los recursos no se agoten y utilizar productos y procesos que no dañen el Medio Ambiente.

A un año del haber empezado el proyecto, nos cuenta sobre la cantidad de horas de trabajo y dedicación que le ha dado al huerto y que fruto de ello ha aprendido a leer los tiempos de cada verdura, hortaliza o hierba que crece ahí. “Creo que ya pasé la etapa de ensayo y error y ahora mi idea es crear una carta de temporada en donde la mayor parte de los productos sean exclusivamente de mi huerto”, señala.

El ‘Pato’ para los amigos, cuenta que para él la Gastronomía Sostenible tiene que ver con un círculo virtuoso que comienza con cómo se producen los alimentos, de dónde vienen o cuál es su origen, el empaque en que vienen, cómo se cocinan y que se cierra con cómo o dónde se eliminan de los desechos que generan.

Por otro lado, y con el objetivo de continuar colaborando en el círculo de la Gastronomía Sostenible, es que hace unos meses decidió incursionar en la apicultura, con la intención que las abejas promuevan la polinización de sus plantas y así traer nueva vida a sus cultivos. “Veamos si me resulta”, comenta entre risas, sin dejar de mencionar la cantidad de trabajo que hay detrás de un huerto orgánico como el de él. “Es muy cansador, pero a la vez muy gratificante poder cocinar con ingredientes que he plantado y sembrado desde cero, y eso es justamente lo que más me motiva: buscar nuevas formas de generar el menor impacto posible y aquí en Blanco Recoleta lo estamos logrando”, concluye.

PUBLICADO POR: ifblanco
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